Hoy me referiré al anuncio expresado ayer tanto por el presidente Orsi como por el ministro Cibila. En una entrevista dada hoy en Canal 12, el ministro estableció que crearán 2,000 puestos de trabajo basados en convenios con empresas. Son puestos que hace rato debieron haber sido creados, porque hay miles de personas buscando sustento y la desocupación golpea fuerte.
A la vez, el ministro detalló herramientas para empezar a sacar de la calle a las aproximadamente 13,000 personas que duermen a la intemperie. Explicitó que muchos enfrentan adicciones, otros son exreclusos y un porcentaje menor son personas que perdieron su empleo y, por consecuencia, su hogar.
Todo esto, a grandes rasgos, suena bien. PERO AQUÍ VIENE EL "AHORA"…
Al final de la entrevista, se le consultó sobre las expresiones de un alcalde que denunció una realidad alarmante: la gente que sacan del centro de Montevideo está siendo desplazada hacia la periferia. En su alcaldía, la situación se está volviendo insostenible.
El recuerdo de un error histórico
Si esto está sucediendo, me invade un "cuiqui" que me recuerda a la época de Mujica. En aquel entonces, se decretó "limpiar" Montevideo de delincuencia y bocas de pasta base. ¿La solución? Erradicarlos y desplazarlos. ¿Y qué sucedió? Se fueron a las periferias y a las zonas metropolitanas.
El resultado fue catastrófico: Terminamos inundados de inseguridad. Transformaron zonas pacíficas en lugares donde hoy sufrimos robos a plena luz del día, y de la noche mejor ni hablemos.
Mucho ojo: el futuro ya lo veo rodeado de gente durmiendo en cualquier puerta o parada de ómnibus; de hecho, esto ya está pasando por estos lares.
La raíz del problema: Un Estado enorme y poca inversión
Más allá de la drogadicción, el problema de fondo es otro y lo quieren tapar con excusas. No somos un país que avance en inversiones genuinas que generen fuentes de trabajo.
Los empresarios hacen su parte: exigen baja de impuestos y pelean contra los aumentos salariales porque la carga impositiva sirve para sostener un Estado enorme, repleto de funcionarios públicos que muchas veces no tienen vocación de servicio. Si el Estado no atiende al sector privado, las empresas cierran, la desocupación sube y esa cadena genera nueva indigencia.
Un país de importadores y acomodos
En suma, señor ministro y señor presidente: generen puestos de trabajo reales.
Volvamos a ser productivos y dejemos de ser una aduana gigante que recibe de afuera cinco veces más de lo que exporta.
Hace 20 años escuché a alguien decir que el negocio del futuro era poner una importadora.
Tenía toda la razón; fue un visionario.
Por eso, hoy les digo a mis gurisas que estudien, no solo para ser instruidas, sino para que en el futuro intenten acceder a un cargo público. Eso, lamentablemente, es "el golazo" y lo más seguro.
O que sean consecuentes con algún partido político y hagan campaña, aunque no compartan sus ideas, para que las acomoden.
Sí, gurisas... este es el país de la hipocresía y del acomodo, donde si sos un buen laburante, hasta el sindicato te puede clavar un puñal por la espalda.
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